Al menos media docena de perros, unos amarrados y otros en la libre, varios gatos y hasta un par de gallinas fueron los que amablemente me recibieron al llegar al Sector La Hormiga de Dorado. Les confieso que de la hormiga solo conocía que es un insecto de cabeza grande, antenas articuladas, muy inteligente, que sabe hacer muy bien lo que todos los patronos les piden a sus empleados; trabajar en equipo. Nunca había visitado esta humilde comunidad que lleva ese nombre tan peculiar, pero les aseguro que no será la última vez que lo haga.  La comunidad La Hormiga es otra cosa. La diferencia la hace su gente.

Llegué al sector para conocer a Tomasa como parte de los esfuerzos que hago para divulgar los avances y los logros del Programa de Autorización de Títulos de los fondos CDBG-DR. Me bajé del carro, y aunque mi reloj marcaba las 10:30 de la mañana, el olor me certificó que los vecinos ya tenían listo su almuerzo; arroz y las habichuelitas con calabaza como las que hace mi mamá. Observé a varios de ellos en sus balcones, y sin timidez, pregunté en voz alta, ¿dónde vive Doña Tomasa? Todos a la vez respondieron allí y señalando con su dedo me dirigieron a la casa de Tomasa Benítez Calderón. Caminé por una alfombra de hojas secas hasta llegar a la vivienda y la llamé.  Ella salió y de inmediato me invitó a pasar como si se tratase de una amiga.  Siéntate linda, ¿en qué te puedo ayudar? Me dijo la mujer.

Le expliqué el propósito de mi visita…conocer su sentir acerca de los servicios recibidos del programa que muchos conocen como ‘Title Clearance’, el cual lleva de la mano a los residentes de viviendas sin título de propiedad para que completen el proceso y, finalmente, reciban su anhelado título.

Doña Tomasa Benítez Calderón recibe el título de su propiedad en el Sector La Hormiga, Dorado.
Doña Tomasa Benítez Calderón recibe el título de su propiedad en el Sector La Hormiga, Dorado.
Diversos títulos de propiedad de los participantes del Programa de Autorización de Títulos de los fondos CDBG-DR.
Diversos títulos de propiedad de los participantes delPrograma de Autorización de Títulos de los fondos CDBG-DR.

Sus primeras palabras fueron para contarme que lleva toda su vida viviendo en La Hormiga, que nació, se crio y vio a sus hijos crecer allí.  Doña Tomasa me explicó que llevaba años solicitando el título de propiedad de su casita y que, gracias al Departamento de la Vivienda, el cual un día llegó a la cancha de la comunidad y orientó a los vecinos sobre los pasos para obtener el título de sus propiedades, ahora cuenta con el suyo.

Maretzie Díaz Sánchez, subsecretaria de los fondos CDBG-DR, Niurka Rivera Rivera, secretaria auxiliar en gerencia de desarrollo y proyectos del Departamento de la Vivienda junto a empleados.
Maretzie Díaz Sánchez, subsecretaria de los fondos CDBG-DR, Niurka Rivera Rivera, secretaria auxiliar en gerencia de desarrollo y proyectos del Departamento de la Vivienda junto a empleados.

La mirada de Doña Tomasa refleja agradecimiento, como la de aquel que lo tiene todo.  Vive feliz con lo que tiene sin quejarse de lo que le falta. Asegura que se siente libre tras recibir su título de propiedad, y esperanzada en que puedan obtener el suyo todos los demás.  Para ella, su casita, ahora con título, es una bendición. Tomasa, aun a sus 74 años, nunca perdió la esperanza de tener su título de propiedad. Su deseo, paciencia y perseverancia sopesaron más que el escepticismo que crean los años de espera. Hoy, sus cinco hijos quienes también son sus vecinos, celebran su felicidad.

Qué mucho tenemos que aprender de mi amiga Tomasa. Una casa grande no es garantía de total felicidad.  Las ventanas mirando al mar no siempre transmiten paz ni libertad. Sin duda Doña Tomasa, usted nos ha puesto a reflexionar sobre la importancia de tener un pedacito de tierra propio y de nadie más.